Cuando ya no sabes cómo conseguir lo que quieres

Web de Chema Montorio - Mentor Formador y Mediador

Cuando ya no sabes cómo conseguir lo que quieres

Hay momentos en los que estamos tan desesperados que ni siquiera podemos distinguir qué es exactamente lo que necesitamos o queremos conseguir.

Me refiero en cuanto a nuestros objetivos PERSONALES en la vida.

Es posible que no esté siendo muy claro, voy a intentar explicarme mejor…

Todos sabemos que necesitamos cubrir una serie de necesidades para poder vivir: tener un hogar, alimentarnos, cuidar de nuestra salud y de nuestros seres queridos, tener acceso a suministros básicos, etc. El problema aparece cuando nos agobian tanto los problemas económicos que NO SABEMOS cómo atender a todas esas necesidades y, además, hacerlo de una forma que sea COHERENTE CON NUESTRAS AFINIDADES personales.

¿Qué podemos hacer en esa situación?

Yo no me atrevo a dar “soluciones mágicas” o adecuadas para todo el mundo, básicamente porque en el terreno emocional no creo que existan, pero me gustaría compartir lo que a mí me ha funcionado en esas ocasiones, por si a alguien le sirve de ayuda.

Son tres cosas, que parecen sencillas pero no lo son tanto…

Se trata de PARAR, ESCUCHARSE Y CONFIAR.

Vamos por partes.

¿Qué significa “PARAR”?

Quiere decir “dejar de ir como un pollo sin cabeza”: abandonar el atropello mental en el que nos vemos inmersos por causa de la desesperación, con multitud de ideas a cual más estrafalaria y peregrina, para limpiar nuestra mente y liberarla del estrés y la presión que obstaculizan el natural fluir de las ideas que pueden ser realmente útiles.

Un ejemplo: hace unos años pasé una temporada sin conseguir un empleo, fueron casi dos años en el paro y con mucha presión para mí porque, al haber sido autónomo, en aquel tiempo no tenía derecho a ningún subsidio. Llegó un momento en que mi ofuscación me llevó a pensar en posibilidades de empleo totalmente absurdas y que se disparaban al ver la publicidad que nos bombardea continuamente, incluso la de los autobuses urbanos: “¡gran espectáculo de magia!”, “el concurso millonario”, “premio de novela negra”… Llegué a pensar que el mundo del espectáculo o de la literatura, entre otros muchos, podían darme la solución “rápida” que necesitaba; como si se tratara de algo que pudiera llegar a hacer sin la más mínima vocación ni preparación, solamente porque necesitaba pagar facturas a final de mes.

Es obvio que nada de todo eso se materializó pero, durante un tiempo, mantuvo mi mente totalmente ocupada haciendo planes grotescos para conseguir ingresos de las formas más disparatadas, distrayéndome totalmente de otras opciones que podían ser más realistas y perdiendo un tiempo precioso.

De ahí la importancia de PARAR y acallar la mente, cuando nos damos cuenta del estado de desorientación en el que estamos, para poder así cambiar el enfoque de nuestros pensamientos.

¿Y cómo se hace eso? Depende…

A cada persona le puede funcionar una cosa u otra, se trata de encontrar cuál es el sistema que mejor nos funciona y aplicarlo. Puede ser la meditación, el yoga, practicar algún deporte, cocinar, leer o, simplemente, pasear o escuchar música, entre otras miles de posibilidades.

Lo importante es tener la ACTITUD de relajar la mente para poderla reconducir en una dirección más productiva para nosotros.

El segundo paso es ESCUCHARSE, o sea, dejar que fluya nuestra sabiduría interior en forma de “esa-vocecilla-que-no-solemos-escuchar” al quedar anulada por nuestros miedos, creencias y prejuicios. Esa INTUICIÓN es la que nos dice cuál es aquella actividad que realmente queremos hacer y que se nos da bien, de forma natural, aunque nosotros no le demos el valor adecuado al ser algo que no nos requiere esfuerzo.

Llegado este punto, estoy seguro que algunas personas dirán “pues a mí me gustaría ser astronauta, pero con 50 años no creo que lo consiga”. La respuesta es evidente: soñar es algo que debemos hacer, pero también tenemos que ser realistas y plenamente conscientes del momento que vivimos.

Posiblemente, si esas personas se hubieran escuchado a sí mismas cuando eran más jóvenes y hubieran seguido su intuición, habrían llegado a ser astronautas, o por lo menos habrían estado en posición de conseguirlo, como han hecho otras personas, a base de ESFUERZO, CONFIANZA en sí mismas y un ENFOQUE claro hacia sus anhelos.

¿De qué se trata entonces? Se trata de mirar con mayor atención aquello que hacemos normalmente en nuestra VIDA COTIDIANA y que hacemos bien, con buenos resultados y con satisfacción por hacerlo. Aunque sea algo que nos parezca de dudosa utilidad o difícil para ganarse la vida.

Absolutamente todo en esta vida tiene un mercado.

Por si no lo tenemos claro, fijémonos en algo que a mi me parece tan insólito -y que me perdonen los que lo hacen- como comprarse unos pantalones rotos ¡a precio de nuevos! Estoy seguro de que muchos de los que conocían a la persona que tuvo esa idea pensarían que le faltaba un tornillo pero, sin embargo ¡ha creado tendencia en casi todo el mundo! Esa persona debe tener una gran confianza en sí misma y en sus conocimientos sobre la sociedad, la moda y el marketing como para emprender una acción tan arriesgada a simple vista, pero que le llevó a alcanzar el éxito.

También hay personas que han hecho de sus pasiones y aficiones su forma de vida, como los asesores de compras, que cobran por ir de tiendas y decirle a sus clientes “lo que les queda bien”, o los fabricantes de cometas, que viven de perfeccionar los diseños de esos aparatos que disfrutan haciendo volar. Y como éstos, montones de ejemplos.

El tercer paso que a mí me ha funcionado es CONFIAR en encontrar la manera de cumplir con mis sueños, lo que no quiere decir que me haya tirado en una hamaca a esperar que apareciera el genio de la lámpara y me concediera tres deseos, sino que el hecho de dirigirme hacia una dirección más concreta -y alineada con mis convicciones y mi potencial- me ha hecho encontrar diferentes oportunidades para que pudiera hacer lo que necesitaba y alcanzar esos sueños, o irme acercando cada vez más a ellos: trabajos provisionales que me permitieron pagar mis facturas y seguirme formando, personas que me han ayudado porque mi actitud les inspiraba confianza y creyeron en mis convicciones, etc.

Esto es para mí “confiar”: creer en uno mismo y en eso que REALMENTE queremos hacer (la “vocecilla” de nuestro interior), para lo que estamos preparados y en lo que podremos llegar a ser unos expertos. Y no me refiero a que debamos aspirar a ser los mejores del mundo en algo, sino llegar a SER LO MEJOR QUE PODAMOS SER en eso que nos gusta, en función de nuestro potencial y de nuestras oportunidades, porque eso es lo que va a marcar la diferencia ante los demás y por lo que vamos a conseguir el reconocimiento necesario para lograr todo aquello que queremos o necesitamos.

Es posible que el camino sea difícil pero la experiencia me dice que, cuando estamos en la dirección correcta, van apareciendo bajo nuestros pies las losas en las que apoyarnos para dar el siguiente paso.

Y si no sabéis encontrar esa dirección, permitidme que os ayude a descubrirla…

 

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